
El bosque que cura
Sumergirse en el bosque, o practicar “forest bathing”, es la nueva terapia completamente natural que ayuda a combatir el estrés y la depresión. No se trata de meras leyendas: existen estudios científicos que han constatado los efectos beneficiosos de permanecer inmersos en entornos naturales, rodeados exclusivamente de los aromas, las luces y los sonidos que emanan de las plantas y de los animales que los habitan.
Un innovador proyecto impulsado por el Consejo Nacional de Investigación (CNR), el Club Alpino Italiano, la Azienda Hospitalaria e Universitaria Careggi, el Ayuntamiento de Vaglia y la Orden de los Siervos de María ha identificado, entre otros enclaves, el bosque de Montesenario como un lugar idóneo para la práctica de la terapia forestal.
Las sesiones de terapia forestal consisten en paseos por el bosque de aproximadamente dos horas y media, siguiendo un recorrido circular que no requiere un esfuerzo físico especial y que se realiza bajo la supervisión de profesionales clínicos, como psicólogos o psicoterapeutas cualificados.
La particularidad de estas sesiones reside en que el recorrido se realiza en silencio, con numerosas pausas, y centrando la atención en la conexión entre nuestros sentidos (la vista, el oído, el tacto y el olfato) y el entorno que nos rodea, con el objetivo de favorecer los efectos beneficiosos sobre nuestra salud.
Una experiencia muy similar es la que se ofrece en el bosque de Vallombrosa, de la mano de diversas organizaciones y asociaciones, principalmente durante el período estival. También en este entorno natural intacto es posible beneficiarse de los compuestos orgánicos volátiles biogénicos (BVOC, entre los que se encuentran los denominados terpenos) liberados por los abetos, que ejercen efectos muy positivos sobre el bienestar psicofísico de las personas.
Comune di Firenze
Los lugares
Etapas
Monte Senario
El Santuario de Monte Senario se encuentra en un entorno muy característica: una elevación aislada, que puede ser considerado un oasis verde con unas vistas panorámicas, que desde el valle del Mugello llega hasta los Apeninos Tosco-Emiliano. La ermita es una de las más importantes de todo el territorio y según la tradición fue fundada el 8 de septiembre de 1233, el mismo día que nació María, cuando siete monjes florentinos, abandonando sus vidas acomodadas, se retiraron a la vida eremítica y fundaron la Orden de los Siervos de María.
El complejo fue ampliado y enriquecido por Cosme I de Médici en 1539, y renovado al estilo barroco en 1717.
En el interior de la iglesia se conservan valiosas pinturas, entre ellas una Adoración de los Reyes Magos de Cigoli, así como el hermoso coro de madera de 1707, tallado en elegantes formas barrocas. El refectorio acoge la Última Cena de Matteo Rosselli.
No muy lejos de la iglesia hay unas cuevas, que fueron los primeros lugares de meditación de los Siete Santos Fundadores.
